Cannabinoides ¿La cuenta atrás para el cancer?

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Las investigaciones llevadas a cabo durante los dos últimos decenios por el Observatorio Español de Cannabis Medicinal OEDCM en colaboración con otros equipos de investigación a nivel internacional evidencian que el cannabis tiene un potencial terapéutico enorme en el contexto oncológico y del que, por desgracia, aún se sabe demasiado poco debido a la falta de fondos invertidos y al poco interés social ya que ni pacientes, ni médicos, ni familiares, apoyan este tratamiento.

“A los estudiantes de medicina no se les habla del sistema endocanabinoide. Cuando un médico comienza su carrera profesional tras terminar sus estudios universitarios no dispone de la herramienta del cannabis, porque nadie le ha hablado de ello.” Dra Cristina Sánchez.

Estos veinte últimos años de investigación del OEDCM y de otros grupos a nivel internacional han servido para demostrar a nivel preclínico, es decir, a través de ensayos con animales, que los cannabinoides detienen la evolución del cáncer en sus tres etapas.

  • Etapa I: Proliferación descontrolada (células que adquieren mutaciones y crecen sin control).
  • Etapa II: Angiogénesis (el tumor crea vasos sanguíneos de los que se alimenta aumentando su tamaño)
  • Etapa III: Metástasis (células tumorales viajan por el torrente sanguíneo y crean un nuevo tumor en otra parte del cuerpo)

Para entender cómo la marihuana interviene en este proceso conviene saber que todas nuestras células pueden optar por cuatro opciones vitales, cuatro opciones fisiológicas:

  1. Quiescencia (estado de reposo)
  2. Proliferación (generar nuevas células similares)
  3. Diferenciación (convertirse en una célula del hígado, del corazón, etc.)
  4. Muerte (una opción fisiológica como otra cualquiera)

Sabiendo lo anterior, la marihuana tiene la capacidad de activar la opción vital de suicidio, el programa de muerte y lo activa de manera selectiva, es decir, sólo activa este programa en las células tumorales, no en las células sanas.

Tras tantos años de investigación es posible explicar qué es lo que pasa dentro de la célula cuando recibe el estímulo de un cannabinoide, como por ejemplo el THC. El equipo de OEDCM sabe qué es lo que pasa cuando una célula cancerígena es expuesta a la acción de un cannabinoide y cuál es el proceso por el que termina muriendo.

Y lo que sucede es que, en este caso, el THC desactiva la proteína AKT de las células tumorales que es la encargada de mantener con vida a la célula. Cuando esa proteína está activa la célula está viva, cuando se inhibe, la célula muere por suicidio celular o apoptosis.

Además, los diferentes estudios que se han hecho han demostrado que al combinar un tratamiento tradicional antitumoral y un tratamiento con cannabis tiene un efecto sinérgico. Es decir, pongamos por caso que un tratamiento con quimioterapia mata cinco células tumorales. Por otro lado pongamos por caso que un tratamiento con cannabis mata otras cinco células tumorales. Pues bien, si estos dos tratamientos se hacen a la vez, entre ellos no matan diez células, sino veinticinco. Es cecir, uno más uno no es dos, es cinco, es siete, etc.

Además del efecto antitumoral que ofrece el cannabis, también tiene otros beneficios para pacientes con cáncer en caso de sufrir cualquiera de estas alteraciones en su salud:

  • DOLOR - El cannabis es una buenísima herramienta terapéutica analgésica. Alivia el dolor.
  • NÁUSEAS - El cannabis acompaña a los pacientes en terapias anticancerígenas que generan náuseas y vómitos para evitar estos síntomas. Es una potente herramienta antiemética.
  • ANSIEDAD- Sirve como ansiolítico en determinadas dosis.
  • APETITO - En pacientes con terapias anticancerígenas muy agresivas la pérdida del apetito empeora mucho la calidad de vida de los pacientes. El cannabis estimula el apetito mejorando su calidad de vida.
  • SUEÑO - Muchos pacientes oncológicos sufren problemas a la hora de conciliar el sueño con la consecuente pérdida de calidad de vida. El cannabis lucha contra el insomnio.

En Atomik Seeds escribimos este artículo con una sensación de frustración y pesar porque no conseguimos entender que desde el estado no se destinen más fondos a trabajos como estos y más aún sabiendo todo lo que se sabe actualmente gracias a investigaciones como la del OEDCM. Pero no sólo la culpa recae en instituciones o empresas farmacéuticas, sino que la sociedad en general y los consumidores de cannabis en concreto también tenemos nuestra parte de culpa.

Sabemos que las grandes instituciones y corporaciones no van a mover ni un dedo si el interés de la sociedad por estos tratamientos contra el cáncer es nulo, o casi nulo. Y así es hoy en día en países como el nuestro, un interés prácticamente inexistente. Hay que tener en cuenta que a día de hoy existen varias asociaciones que están a disposición de cualquier enfermo que esté dispuesto a tratarse con el cannabis, no solo pacientes oncológicos, sino de diversas dolencias. Y el vacío legal que existe en cuanto al cannabis medicinal hoy en día no les permite hacer una labor divulgativa o informativa porque se podrían pillar los dedos con la puerta de la legislación arcaica que sufre nuestra sociedad en relación a una planta. Se habla de tratamientos paliativos pero en entornos muy privados como si estuviesemos hablando de droga con todas sus connotaciones negativas

Hay gente muy cualificada que lleva muchos años trabajando para descubrir qué pueden hacer los cannabinoides a nivel oncológico y resulta demencial que estos mismos profesionales no puedan llevar a cabo estudios clínicos, es decir, con personas, por falta de inversión por parte de los gobiernos y por falta de interés de las farmacéuticas, pero estos últimos son la punta del iceberg, porque en el fondo la responsabilidad de que esto se convierta en un tema de primer orden reside en la sociedad tanto de los que consumimos habitualmente cannabis como de los que no, nos repercute a todos.

Publicado en: Society

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